TimeWalker Chronograph 100 de Montblanc

La recuperación de la casa Minerva por parte de Montblanc en 2007 ha traído a los aficionados a la Alta Relojería un exquisito regalo en forma de sofisticadas piezas de carácter tradicional y con un nivel artesanal de trabajo difícil de encontrar en otras firmas del mercado. Será este rasgo clásico de la firma lo que quizás haya evitado hasta la fecha recuperar la cara más innovadora de la antigua Minerva, capaz de lanzar en 1916 el primer contador mecánico del mercado con una precisión de una centésima de segundo.

El recuerdo de aquella mítica pieza ha motivado a la firma a lanzar un nuevo Villeret, aunque en esta ocasión se ha elegido la moderna colección TimeWalker para su comercialización. El pasado y el futuro de Montblanc a través de una mecánica artesanal, acompañada de una caja de gustos vanguardistas.

TimeWalker Chronograph 100

El movimiento MB M66.25 que late en su interior incorpora dos órganos reguladores diferentes: uno para la indicación normal de la hora y otro de menor tamaño y con una frecuencia de 360.000 alternancias que permite a la trotadora del cronógrafo completar una vuelta a la esfera en un segundo. Cada órgano regulador cuenta con su propio barrilete de carga: 100 horas para la función horaria y 45 minutos para el cronógrafo, que cuenta además con un avanzado sistema de vuelta a cero independiente para la trotadora.

La caja tiene un diámetro de 45,6 milímetros y en su construcción se han combinado el titanio y el acero con tratamiento DLC negro en el bisel, la fibra de carbono en la carrura y el titanio y el zafiro en el fondo. La esfera es transparente para permitir ver el cuidado acabado del movimiento. El nuevo Villeret se lanza en edición limitada de 100 piezas y con un precio estimado de 50.000 euros.

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