Classique Tourbillon Quantiéme Perpétuel 3797

Una única novedad masculina ha presentado Breguet este año en una Baselworld marcado por los relojes de mujer. Poco puede parecer, aunque la referencia elegida bien merece toda la atención que podamos concentrar. El 3797 es uno de los espectaculares modelos a los que nos tiene acostumbrado la casa del Valle de Joux.

Como no podía ser de otro modo, su mecanismo está controlado por un tourbillon, algo natural en la firma cuyo fundador fue el inventor. El objetivo planteado por los maestros de Breguet ha consistido en perfeccionar la lectura del calendario perpetuo (una complicación que ha vuelto con fuerza en esta edición de Baselworld) en un reloj donde gran parte de la esfera queda ocupada por su órgano regulador.

Breguet 3797

La disposición no puede ser más afortunada: el indicador retrógrado de fecha queda por debajo del disco horario descentrado, reducido a un disco de zafiro elevado sobre el resto de la esfera, de oro plateado y decorada con guilloché artesanal como manda la tradición en Breguet. Ninguno de estos elementos se molesta en el momento de la lectura, como tampoco ocurre con los otros dos contadores del calendario perpetuo que completan la esfera.

Realizado en oro rosa, el Classique Tourbillon Quantiéme Perpétuel 3797 tiene un diámetro de 41 milímetros. El 3797 se ha completado con la presentación de un modelo hermano, aunque esta vez con el número 3795. Ambas referencias comparten mecanismo de la disposición combinada de calendario perpetuo con tourbillon. La diferencia reside en la construcción abierta de la esfera del 3795 para permitir ver los diferentes componentes de su refinado mecanismo. Difícil elegir entre dos versiones tan espectaculares.

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