Celeste, entre el suelo y las estrellas

Los amantes del buen vino saben bien que el nombre de la familia Torres está ligado al vino desde hace más de tres siglos. El secreto de la elaboración de los grandes vinos de la familia se ha transmitido a Celete, 100% tinto fino (tempranillo), nacido en la bodega situada en Ribera del Duero a 895 metros de altitud.

Su finca de procedencia, Fompedraza, está ubicada en el sector centro-oriental de la Cuenca del Duero próxima a la localidad de Fompedraza y al río Durantón, afluente del Duero que confluye con él en las proximidades de Peñafiel. Es una zona de relieve suave que se caracteriza por páramos disectados por valles encajonados que dan una morfología típica a la región.

Tempranillo Celeste de Bodegas Torres

La zona se encuentra a una altura sobre el nivel del mar que condiciona el clima de la región y su vocación vitícola. Allí es donde nace Celeste, que debido a sus características tánicas y frutales es el acompañante ideal (servido entre los 14 y los 16ºC) de gran variedad de recetas de carne incluyendo asados y caza.

En su nota de cata presenta un atractivo color cereza picota. Nariz fragante (frutos rojos y negros), con sutiles notas especiadas. La entrada en boca es amplia, aterciopelada y redonda, con un final intenso que recuerda los frutos del bosque. Un vino que nace en las alturas y, como su etiqueta transmite, mira hacia las estrellas.

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