Seat León Cupra al detalle

Quienes han conducido el Cupra alaban de su motor el tacto, su respuesta al acelerar y su entrega de potencia a cualquier régimen de revoluciones. El propulsor 2.0 TSI de gasolina catapulta la versión de cambio automático y 280 CV de 0 a 100 km/h en solo 5,7 segundos, y la velocidad máxima se autolimita a 250 km/h. Tal potencia no le resta eficiencia: el consumo medio para las dos versiones se sitúa entre los 6,4 litros a los 100 km con cambio automático, cifras que equivalen a unas emisiones de Co2 entre 149 y 154 g/km.

Lo primero que llama la atención del habitáculo es el volante, de diseño inconfundiblemente deportivo, como demuestran su revestimiento en cuero perforado antideslizante y esa característica parte inferior plana.

Seat León Cupra

El ambiente de competición se advierte en cada detalle: los asientos deportivos (también disponibles en cuero negro), los pedales revestidos de aluminio, los embellecedores cromados… En su interior destaca la agradable luz ambiental, generada por luces led integradas en los paneles de las puertas que pueden brillar tanto en rojo como en blanco.

Las llantas constituyen uno de los elementos distintivos de cualquier turismo deportivo que se precie. Las del Cupra son de aleación -por supuesto-, y las pinzas de freno rojas las destacarían en cualquier atasco. La versión con 280 CV de potencia luce unas llantas exclusivas de 19 pulgadas y color titanio en dos tonos.

Muchos conductores querrán saber más del Cupra cuando este los adelante con soltura y contemplen su parte trasera, agresiva y dinámica pero elegante. La doble salida ovalada de los tubos de escape aumenta la sensación de anchura y solidez, y el alerón trasero recalca el carácter deportivo. Los faros traseros led constituyen otro elemento inconfundible.

León Cupra, el felino más feroz

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