Rotonde de Cartier Astrocalendaire

Nadie puede discutir a Cartier su magistral uso de la creatividad. Si esta virtud ya era conocida en el terreno de los relojes-joya, el trabajo que está realizando el equipo dirigido por Carole Forestier pone en un mismo nivel elevado su colección de piezas de Alta Relojería. Con piezas como el Rotonde de Cartier Astrocalendaire, la casa parisina invita a observar el tiempo desde una perspectiva diferente, a la que no es ajena elementos de la historia o la filosofía.

En el caso de este reloj, el módulo del indicador coaxial del calendario perpetuo recuerda a un foro de la época clásica donde los espectadores se reúnen para observar el tiempo, identificado en este caso en el tourbillon volante que controla el ritmo de su movimiento. Si no queremos ponernos tan poéticos, basta con admirar el modo tan admirable con el que se han resuelto las diferentes indicaciones del calendario perpetuo, una complicación muy valorada en términos relojeros, pero que puede acabar en verdaderas tragedias estéticas en forma de esferas solo legibles con una lupa en la mano y el libro de instrucciones en la otra.

Rotonde de Cartier Astrocalendaire

Además de su excepcional facilidad de lectura, el movimiento 9459MC creado para esta pieza cuenta con una serie de ventajas de manejo nada comunes en un calendario perpetuo. Todas las correcciones se realizan a través de la corona. La inclusión de engranajes ha permitido además reducir el riesgo de daños en el movimiento si se ajusta en horas no adecuadas y, no menos importante, tiene la posibilidad de corregir hacia atrás la fecha: algo bastante práctico para los despistados.

Un reloj brillante en su concepto y realización que se ha presentado en versión limitada de 100 piezas con caja de platino de 45 milímetros y movimiento manufactura avalado con el Sello de Ginebra.

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