Cuando Brooks soltó las riendas I

La historia de éxito de JB Brooks & Co. se remonta un siglo y medio en el tiempo. Hace unos años, los propietarios actuales recibieron una carta de Brian Yates, bisnieto del fundador de la empresa, John Boultbee Brooks, y a la que éste debe su nombre. Llevaba la firma de su padre, Bertram Henry Yates, que fue el último miembro de la familia en dirigir la compañía, lo hizo de 1941 a 1958.

La misiva tenía como objetivo explicar cómo su antepasado había acabado fabricando sillines de cuero para bicicletas. En 1865, John Boultbee Brooks abandonó su lugar de nacimiento, Hinckley (Leicestershire), con la suficiente ambición para iniciar un negocio, pero con tan sólo 20 libras en el bolsillo.

JB Brooks & Co.

Un año más tarde, inauguró una fábrica con su nombre dedicada a la producción de arneses y de diversos artículos de cuero para caballos y jinetes. El momento clave, donde entró en juego el destino, sucedió 12 años después, con la desafortunada muerte de su propio caballo. JB Brooks pidió prestada una bicicleta para viajar al trabajo.

En cuanto la probó, se entusiasmó con las posibilidades de este nuevo e ingenioso medio de transporte. Como no estaba conforme con tener que ir sentado sobre una silla dura de madera, se puso como objetivo hacer algo al respecto. Poner una solución. Y Brooks volvió a dar muestra de su espíritu pionero.

Cuando Brooks soltó las riendas II

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