Johansson deluxe en los Hamptons

A Scarlett Johansson le ha debido ‘doler’ mucho la necesidad de escoger entre Oxfam y Sodastream, la compañía israelí con base en territorios ocupados de Palestina. Lo cierto es que cuando la ONG, de la que era embajadora desde hacía años y que es contraria a la política colonizadora de Israel, le hizo llegar su malestar a la rubia neoyorquina, ésta ni corta ni perezosa se decantó por la empresa de líquidos carbonatados.

Poco debió durar la euforia de la actriz, porque al destaparse el pastel de su relación con la empresa y dónde estaba situada, las acciones de Sodastream comenzaron a desplomarse, perdiendo un 3,3% de su valor por el boicot contra los asentamientos ilegales.

Scarletthouse

El malestar de Scarlett Johansson ha debido disiparse con un gesto habitual entre los deprimidos, el de irse de compras; sólo que Johansson se ha decidido por una casita en la exclusiva zona de los Hamptons, concretamente en las dunas de Amaganset, donde podría contarle sus penas a ricos y famosos nombres del cine, la música o la economía, entre ellos J.Lo o Peter Solomon.

El caprichito de Scarlett le ha salido por 1,6 millones de euros y le concede la dicha de disfrutar de casi una hectárea y media de terreno en el que se garantiza su total privacidad.

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