Savoy Tea

El té del Savoy no tiene teína. El té del Savoy no es té sino ‘ti’. El té del Savoy se salta las 5. Y las 6 y las 7. Son 24 horas de té en el salón del hotel, renovado hace tres años para recuperar musculatura. La City lo conoce y la competencia lo envidia. El té del Savoy se toma con velas de cumpleaños por familias inglesas de toda la vida. Se puede tomar con sorbitos finolis de rusa con pasta o quemarse la lengua si es la primera vez, pero lo que hay que intentar siempre es hacerlo con el meñique levantado, apuntando al Big Ben.

Da igual que te hospedes allí o que vengas de fuera, el té del Savoy es como un masaje tailandés. Sientes la presión del Earl Grey en tus articulaciones y no puedes dejar de pensar en cómo una planta, arrancada de las entrañas de la Madre India, ha construido a su alrededor un delicioso ritual de scones, bread and butter, y cubertería de plata.

Savoy Tea

Mi más sincera recomendación para familias que se quieren, para amantes recientes, para solitarios del buen gusto o simplemente para los lectores de Sibaritalia. A cualquier hora, cualquier día del año, deténgase en el Savoy. Sueñe con el Rolls Royce que se alquila en la puerta para los huéspedes y sorba. No se corte. Al acabar, como souvenir para los suyos, pase por la tienda de bombones y tráigase un paquete para rememorar efluvios.

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