La equitación según Hermès

La moda tiende a nublar ciertos aspectos de la artesanía cuando uno no sabe aproximarse a ella. Afortunadamente, siempre hay casos como el de Hermès, que nos instruyen con su historia para no caer en tal error. El apellido Hermès va irremediablemente unido al de la propia equitación. Desde París siempre se han enorgullecido de seguir alimentando esta tradición, avanzando en el sector que les hizo grandes y les convirtió en una de las pocas excepciones que pueden calificarse con todas las de la ley con el término ‘artesanal’.

De entre su interminable lista de complementos para el caballo, no podemos negar una especial predilección por su amplia gama de sillas de montar. A la espectacular Talaris se unen, Cavale, Steinkraus, Oxer, Corlandus, Cross (la de la imagen), Senlis o Polo. En el mítico 24 de la Calle Saint Honoré de París un único artesano se encarga de preparar a mano cada silla, por lo que ninguna es igual a otra.Silla de montar Cross de HermèsCada silla de Hermès es una pieza única en la que el olor a cuero reviste de magia una obra de arte que pervive en nuestros tiempos. La gama de Hermès en el amplio mundo equino se amplía hasta cubrir otros elementos como fundas, mantas, bridas, estribos… Y el binomio caballo-jinete con empaque, la colección de Hermès de vestuario masculino y femenino.

Hay vida más allá del Birkin.

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