Atmos, delicioso ‘ménage à trois’

La última reinterpretación del reloj de sobremesa Atmos corrió a cargo del gran diseñador australiano Marc Newson. Él creó una maravillosa cápsula entre retro y vanguardista en donde cobijar este calibre nacido de la manufactura Jaeger-LeCoultre en 1928, un mecanismo casi perpetuo que no necesita ni de pilas, electricidad ni cuerda para su funcionamiento: vive del aire.

Una mezcla gaseosa, aprisionada en una caja herméticamente cerrada, se dilata cuando la temperatura sube y se contrae cuando baja. La cápsula, unida al muelle de arrastre del reloj, funciona como un fuelle y permite remontar el calibre de manera constante. El volante sólo oscila dos veces por minuto, en lugar de las 300 de media de un guardatiempos de pulsera clásico.

Atmos, delicioso 'ménage à trois'

Pues tras la era Newson de este prodigio, ahora se ha encomendado a las manos de la cristalería Saint-Louis (pertenece a Hermès) para fabricar el envoltorio, claro, cristal, fabricado con la técnica del doblado: se superponen capas de cristal, una de las cuales es de color. El resultado es un genuino ménage à trois en el que cada maison ha aportado su know how.

Hermès, su sabiduría, su pasión por la precisión y su nombre. Saint-Louis, su creación artística orientada al cristal de filigrana, coloreado en masa o prensado, soplado con la boca, tallado, grabado y decorado a mano, opalina de cristal… Una savoir faire indiscutible. Y Jaeger-LeCoultre, sus creaciones relojeras extraordinarias y la tradición de las grandes complicaciones… Qué mejor ejemplo que el Atmos.

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