Los Alpes también son para el verano

En los últimos años Los Alpes se han convertido en uno de los destinos imprescindibles para todos aquellos amantes de los deportes de nieve, pero entre sus montañas conviven un rosario de placeres que merecen la pena disfrutarlos en verano.

Una de sus joyas es Innsbruck, conocida como la capital de Los Alpes, que alberga numerosos tesoros históricos y culturales. Un paseo por la ciudad puede empezar en su corazón, El Tejadillo de Oro, con sus 2.657 tejas de cobre doradas al fuego y, luego, continuar por el Palacio Imperial y, por qué no, por la calle comercial Maria-Theresien-Strasse.

Los Alpes

El espíritu del Tirol se despliega en los conciertos al aire libre Promenadekonzerte, en los del castillo de Ambras o, también, en el New Orleans Jazz Festival y en el Verano de Danza Innsbruck y, algo imprescindible, sentarse en alguna de sus innumerables terrazas a tomar algo.

Hay más: jugar al golf en alguno de sus cinco campos, recorrer los más de 100 km de rutas ciclistas y, por supuesto, andar y andar (senderismo) por los impresionantes paisajes de los alrededores.

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