Eau Moheli de diptyque

Hoy descubrimos Eau Moheli. El nuevo acto de este opus foral rinde homenaje al ylang-ylang, alejándose de los caminos trillados, reinterpretando de forma sorprendente la nota exótica que lo caracteriza. El olor altamente hipnótico de sus pétalos, en forma de estrella alborotada, que adornan los peinados de las novias, contribuyó en gran medida, con ligeros toques, a los grandes clásicos de la perfumería. En ocasiones, su nota redonda aportaba volumen a las fragancias; en otras, participaba con su embriagadora alegría en la confección de los ramos más hermosos.

Hasta Eau Moheli, el ylang-ylang no había sido antes el protagonista absoluto.

Eau Moheli de diptyque

Aquí, para destacar el ylang-ylang, nada de vainilla ni flor de azahar: el perfumista Olivier Pescheux opta por las notas verdes, un tanto crujientes, entre la hoja de violeta y la de grosella negra. Se han añadido algunas especias frescas y pimentadas, como la baya rosa, y otros acordes amaderados y balsámicos que parecen haber sido calentados por el sol: pachulí, vétiver, benjuí, haba tonka… El ylang-ylang ya es el héroe protagonista del primer perfume de la historia, a la altura de su reputación olfativa.

Con Eau Moheli, diptyque ha rememorado el apego de la flor a su tierra natal -las Islas Comoras- y ha guardado el recuerdo de su periplo desde su isla perdida del océano índico: En las cajitas que contienen los frascos se han dibujado unas siluetas de ylang-ylangs dentro de las cestas de bambú trenzado de las mujeres que las cosechan. El importe recomendado de venta es de 84 euros.

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