Zermatt, el paraíso en los Alpes

A Zermatt (Suiza) se puede ir a disfrutar de una de las mejores pistas de esquí del mundo. Pero quedarse en eso, tan sólo eso, sería perder el tiempo. También se puede ir a poner a prueba la precisión de los relojes suizos (los mismos de estación de tren por los que Apple ha pagado derechos de autor para que aparezcan en todos sus dispositivos). También se puede ir a comprar Toblerone; de una montañita, de varias o uno gigante que es mejor ingerir en cómodos plazos.

Se puede ir a bailar el Gangnam Style con las botas de esquí puestas en alguno de los resorts de la estación. A zamparse una raclette de queso suizo y acordarse de las aventuras de Astérix en Helvecia. A montar en trineo. A pasear con raquetas (de nieve). A probar los deliciosos vinos blancos que se cultivan en las laderas de sus montañas. A comprar una navaja, y una vaquita que muge.

Zermatt

A alucinar con el museo del Matterhorn y con el equipamiento de los primeros escaladores. A tomar vino caliente. A pasear en un coche de caballos percherones de uno de sus hoteles de cinco estrellas. A hacer footing en la nieve por sus senderos. A disfrutar de su tren cremallera con las mejores vistas del mundo. También se puede subir al Glacier Paradise, colgado de una carlinga, a más de 3.000 metros.

Vaya a Zermatt a montar en coche eléctrico. A disfrutar de una buena sauna. A dormir como un lirón mientras se disfruta de la magia de los Alpes. Si va, seguro que vuelve.

Deja un comentario