El enigmático azul maya

Podemos apreciarlo en muros de palacios, esculturas, códices y cientos de piezas de cerámica de los mayas. Sí, nos referimos al enigmático azul maya, pigmento cuya composición y proceso de elaboración parecen haberse perdido con el paso de los años. Entre los científicos la hipótesis dominante plantea que existe una única variedad, que se preparaba siempre de igual modo y que un anclaje químico concreto enlaza sus dos componentes, el índigo y la arcilla paligorskita.

Pero los estudios de un equipo de investigadores de las universidades de Valencia (UV) y Politécnica de Valencia (UPV) parecen contrariar esa versión. “Hemos detectado otro compuesto, el dehidroíndigo, que se formaría por oxidación del índigo durante el proceso de calentamiento que se llevaba a cabo para obtener el azul maya”, indica Antonio Doménech, de la UV.

Azul maya

El índigo es azul y el dehidroíndigo, amarillo, así que la presencia de ambos en proporciones variables justificaría la tonalidad más o menos verdosa del pigmento. “Es posible que los mayas supieran cómo obtener el tono deseado en función del tiempo e intensidad con los que avivasen la mezcla”, afirma Doménech.

Sea como sea, el hecho es que el azul maya sobrecoge a todo amante de la arqueología y las piezas históricas. Qué no daríamos por poder tener alguna pizas con este enigmático color en nuestro poder, ¿no es cierto?

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