Aircruise, el hotel volador

En un mundo en el que la velocidad invade nuestra vida cotidiana, el concepto de lujo cada vez gira más cercano a una órbita cuyo objetivo final busca la calma, la pausa, la tranquilidad. Conceptos aparentemente sencillos que encierran una complejidad creciente. Por eso la idea de viajar con un confort y lentitud suficientes como para disfrutar de la experiencia tiende a complicarse.

Así, con la intención de conquistar nuevas fronteras y poner fin a esta tendencia, la consultora de diseño británica Seymourpowell, en colaboración con Samsung C&T Corporation, mira al futuro con un proyecto bautizado como Aircruise. Una suerte de cruceros aéreos en los que poder disfrutar de una habitación con vistas a Hong Kong, las pirámides de Guiza, el Serengueti o todo a la vez.

Su puesta en marcha no supondría un daño considerable para el medio ambiente, ya que se trata de un dirigible que utiliza gases más libianos que el aire para volar (hidrógeno en este caso). Con capacidad para cien pasajeros, restaurantes, lounges, piscinas o habitaciones con domótica, Aircruise cuenta con la peculiraridad híbrida de convertirse en una embarcación para realizar paradas en los destinos deseados.

Así, es capaz de ascender y descender a una altitud de hasta 3,5 km para recoger o descargar huéspedes. Un nuevo concepto de viajes entre el cielo y la tierra.

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