Pago de Arínzano: enoturismo de lujo

El enoturismo es una ciencia por descubrir. O aún mejor, por desarrollar. Este es el objetivo del Pago de Arínzano (Chivite), un espacio protegido que en su interior guarda un hábitat en el que la viña y el bosque conviven en perfecta armonía (no se dice maridaje…). Este enclave privilegiado se encuentra en pleno Camino de Santiago, y es la primera propiedad del norte de España en haber recibido el reconocimiento de Pago, la máxima categoría que puede obtener un vino en la península.

La historia se remonta al siglo XI, pero vamos a saltar a 1988, cuando la familia Chivite la redescubrió y decidió plantar vides en la mitad de 300 hectáreas… todo muy despacio, muy slow. Se plantó cuidadosamente cada variedad en cada parcela y se diseñó y construyó la bodega que firma Rafael Moneo, una estructura que acoge los tres edificios históricos existentes.

Y aquí entramos en el enoturismo de lujo, el que propone Arínzano Vinos de Pago. El programa permite recorrer los viñedos, conocer a pie de viña sus singularidades, disfrutar de su río y su entorno y acercarse a su historia pasada y actual: cómo se elaboran sus vinos (magníficos), darse un garbeo por el edificio diseñado por Moneo, recorrer la sala de elaboración o la espectacular sala de barricas.

Y comer, claro. Y degustar sus vinos (El Gran Vino y La Casona). Desde 65 euros por persona (mínimo grupos de 6).

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