Silversea: paladear el Caribe en crucero

Viajar en un buque Silversea es una experiencia enriquecedora. En los meses de otoño en España, huir del frío y adentrarse en el calor del Caribe es una de las opciones más atrayentes, buscando un remanso de paz que a bordo de Silversea no sólo se conseguirá en tierra, sino desde el mismo momento en que embarquemos en uno de sus buques.

Hay varias rutas disponibles (grandes o pequeñas) que permiten atravesar las aguas azul turquesa y hondear hasta las playas de arena blanca. Una de las opciones es cruzar desde Bridgetown (Barbados) hasta Fort Lauderdale (Florida), lo que permite saltar de isla en isla desde el primer momento, dejándose llevar por las mareas entre los paraísos de la navegación a vela de las Antillas Menores. Durante todo el crucero, los más atrevidos tendrán la oportunidad de adentrarse en mil y una experiencias que permiten a los pasajeros apreciar y comprender mejor las tierras por las que se navega. En caso de decidir pasar el día a bordo en las escalas, la atmósfera es inmejorable: un ambiente de tranquilidad y relax que invita a la evasión y que se ve rodeado de un telón de fondo extraordinario.

Quien viaje en Silversea verá que no existen las aglomeraciones y que conocerse unos a otros, a medida que van pasando los días, acaba siendo una rutina agradable que da sentido al viaje. Cada miembro de la tripulación conoce las preferencias de cada viajero desde el momento del embarque, por lo que no debemos sorprendernos si nos saludan por nuestro nombre o si al llegar a la habitación nos espera nuestro cóctel favorito recién preparado en la suite.

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