Omega Solar Impulse: el sol es suficiente

El 5 de noviembre de 2007 los pilotos Bertrand Piccard y André Borschberg presentaron el pimer prototipo final de avión (de 63 metros de envergadura) del HB-SIA, un avión capaz de surcar los cielos de día y de noche solo con la ‘gasolina’ procedente del sol. Tras unos cuantos años de mejoras técnicas, el pasado mes de junio efectuó sus primeros vuelos continentales partiendo desde Suiza y con destino Marruecos, previa escala en Madrid (con comida incluida en el restaruante Pedro Larumbe).

Allí se dieron a conocer estos dos aventureros y desvelaron alguna de las innovaciones que Omega ha aportado a esta hazaña (en 2014 prevén dar la vuelta al Mundo). Entre estas aportaciones destacan el Instrumento Omega, utilizado para indicar la deriva de la trayectoria de vuelo y alertar a los pilotos si el ángulo de alabeo (inclinación del ala con respecto al eje longitudinal del avión) sobrepasa el límiete normal; el indicador visual de barras luminosas, legible y cómodo para el piloto; y alarmas sonoras y vibratorias incorporadas a las mangas de los trajes de vuelo.Pero hay más: el sistema ultraligero de luces de aterrizaje, que utiliza luces LED, cuya luminosidad se aumenta por una lente de correlación. Las luces están protegidas por unos cristales muy resistentes, del mismo material sintético que se emplea en los relojes Swatch. El mensaje que transmite el Solar Impulse está claro: el progreso es posible mediante el uso de energías limpias.

Eso sí, no se hagan muchas ilusiones porque no está concebido para transportar a pasajeros o mercancías… pero sí que es un primer atisbo de esperanza.

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