El Ferrari de los 28,2 millones

Sin duda alguna los modelos de la firma de Maranello son más que coches. Se han convertido en objetos de deseo, representando al pie de la letra la definición de lujo y convirtiéndose en verdaderas piezas de colección. De hecho, uno de los Ferrario 250 GTO, fabricado en los sesenta, se acaba de convertir en el coche más caro de la historia. Ha sido vendido en subasta por 28,2 millones de euros, desbancando así al Bugatti Type 57SC Atlantic de 1936 que alcanzó hace dos años la cifra de 25 millones de euros. 

El deportivo en cuestión lleva el número 3505 grabado en su bastidor de aluminio y primorosamente soldado a mano y destinado a la competición. Tan solo se construyeron 39 unidades de las que, en la actualidad, sobreviven una docena. 

Este modelo en cuestión fue la sexta unidad en salir de la fábrica. Lo adquirió el piloto de Fórmula 1 Stirling Moss para las 24 Horas de Le Mans de 1962. Conserva el verde manzana en el que fue pintado, color original de la escudería del piloto británico, que no pudo conducirlo debido a que sufrió un accidente unos días antes de la prueba francesa. 

El modelo 250 GTO es el más cotizado de la casa italiana. De hecho, en febrero de este año otra unidad cambió de manos por la friolera de 20,4 millones de euros. Desde 2008 se han estado produciendo operaciones de compraventa sobre estos coches con facturas superiores a los 14 millones por unidad.