Diablo ha vuelto

Los aspirantes a magos, médicos brujos, cazadores de demonios, bárbaros y monjes de todo el mundo han marcado una fecha en su calendario. La tercera entrega de Diablo, el videojuego que ha logrado ensimismar a cientos de miles de jugadores en todo el mundo, da una nueva vida a una saga que vio la luz por primera vez hace más de quince años.

En un mercado en el que los juegos sencillos para tabletas y móviles se plantean como panacea, juegos clásicos como éste tienen doble mérito: su legión de jugadores demuestra que está dispuesta a pagar por pasar un rato en su mundo de fantasía y que, además, algunos juegos no pasan de moda.

Diablo III es un juego de rol de acción con una historia épica de fondo que se desarrolla en Santuario, un mundo de oscura fantasía. Los jugadores crean un héroe masculino o femenino de entre una de las cinco clases: el bárbaro, el médico brujo, el mago, el monje o el cazador de demonios; cada una con sus propias habilidades, y a partir de ahí se enfrentan a las legiones de demonios en cuatro modos de dificultad progresivos: normal, pesadilla, infierno y averno.

Los jugadores tienen que estar conectados a internet para jugar, ya que Diablo III se ha diseñado sobre todo para que varias personas lleven a cabo las batallas en modo cooperativo a través de una plataforma llamada Battle.net. En ella, los fans encontrarán una casa de subastas en las que comerciar con los tesoros conseguidos. Existe la opción de recibir dinero real o usarlo para comprar productos digitales o retirarlo por medio de PayPal.